Cuando una empresa prepara un día de voluntariado con una ONG, los informes internos suelen mezclar fotos sueltas y cifras poco comparables de un año a otro. Para que la jornada quede documentada con criterio de responsabilidad, conviene reunir datos sencillos que cualquier área pueda leer sin jerga de medición.
Registro básico en seis bloques
- Asistencia y rol. Número de personas, horas efectivas y si participaron líderes que puedan arrastrar cultura interna.
- Acuerdo con la entidad social. Fecha del briefing, objetivo del proyecto y responsable en cada lado.
- Actividades realizadas. Tareas concretas, materiales usados y breve descripción de la entrega a la comunidad o al centro.
- Indicadores de impacto inmediato. Por ejemplo kilos recogidos, familias atendidas o metros rehabilitados, siempre con fuente verificable.
- Percepción del equipo. Resultados de una encuesta corta o de un círculo de cierre con tres preguntas fijas.
- Seguimiento a 30 o 60 días. Qué hará la empresa para mantener el vínculo o repetir el formato, con fecha y persona de contacto.
Este esquema encaja con la lectura de la Pirámide Responsable, donde el impacto social y el impacto empresarial se miden con la misma seriedad. Si buscáis ejemplos de formato en campo, la página de eventos y proyectos responsables resume cómo diseñamos jornadas con ONG y equipos directivos.
Para ampliar contexto o pedir un taller interno, el blog recoge casos y reflexiones anteriores, y el formulario de contacto canaliza consultas concretas. También podéis volver a la portada de Helping by Doing para ver el mapa general del proyecto.
Guardad la ficha firmada por la ONG y por el responsable interno: así las cifras quedan alineadas si alguien revisa el expediente meses después.
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